Volver sobre ideas establecidas, mirar a través de otros lentes un escenario conocido, saturar todo lo que tenemos enfrente para que detalles nuevos llamen nuestra atención. Este proyecto me parece movilizador e interesante para abrir un abanico de posibilidades en relación a la observación y al ejercicio de la fotografía en los espacios que nos rodean o frente a escenarios sobre los que tenemos ideas arraigadas.
2. Primero ¿observar o registrar?
Hace unos días empecé a leer el libro Sobre la fotografía de Susan Sontag y me gustó la idea de sumarlo a la reflexión de esta carta. Te comparto la siguiente frase:
“Una fotografía no es el mero resultado del encuentro entre un acontecimiento y un fotógrafo (...). La omnipresencia de las cámaras insinúa de modo persuasivo que el tiempo consiste en acontecimientos interesantes, dignos de fotografiarse. Esto a su vez permite sentir fácilmente que a cualquier acontecimiento, una vez en marcha, y sea cual fuera su carácter moral, debería permitírsele concluir para que algo más pueda añadirse al mundo, la fotografía. Una vez terminado el acontecimiento, la fotografía aún existirá, confiriéndole una especie de inmortalidad (e importancia) de la que jamás habría gozado de otra manera.”
Nuestra presencia puede estar nublada por un registro automático, insensible y casi voraz a través de la fotografía y entonces ¿qué podemos decir de lo que realmente sentimos al estar en un espacio, entorno, contexto o escenario en particular?
Esta cita, y la propuesta del libro en general, invita a reflexionar sobre los modos de percibir, habitar y registrar lo que sucede a nuestro alrededor. Creo que lejos de anular el acto de hacer fotografías, es interesante poder pensar cómo, sobre qué, por qué.
3. Fotografiar tu momento histórico y social
Sara Facio, fotógrafa y gran artista argentina, creó un registro de la vida social de su país. El resultado de su trabajo permite observar y acercarnos a una forma de habitar, de moverse, de vestirse que lejos está de nuestro presente.